No dejes que las emociones te controlen, son momentáneas, fugaces,
finitas. Las que son positivas, hay que aprovecharlas al máximo, disfrutarlas y
compartirlas. Pero las negativas, esas hay que interiorizarlas, no como una
forma de supresión. Si no respirar hondo en ellas, dejarse llevar en esos
minutos en los que las emociones nos dominan y después, superarlas. No sirve de
nada vivir con esas cosas que nos detienen.
Las emociones negativas, como el orgullo, la tristeza, el ‘’no
tengo ganas de hacer nada’’ hay que aceptarlas como un estado, como algo que
viene y pronto se va, no como un modo de vida y pensamiento. Hay que sentirlas
cuando llegan, aprovecharlas y dejarlas ir.
Las emociones, como la felicidad, la alegría el amor, hay
que vivirlas, hay que recordarlas y usarlas como potenciador, no para encontrar
lo mismo. Si no para encontrar cosas nuevas, que nos hagan sentir emociones
parecidas, pero diferentes, mejores.
Cuando tenemos un objetivo nuevo, que nos emociona, estamos
entusiasmados y somos mas creativos. Hay que aprovechar ese momento para hacer
la lista de objetivos y después recordar por que los pusimos en esa lista, si
puedes soñarlo, puedes hacerlo, dijo Walt Disney. Cuando el estado de emoción paso,
hay que ver esos objetivos como no tan lejanos, planearlos seriamente y
llevarlos a cabo.
Cuando aparecen esas emociones desalentadoras, que no nos
permiten salir adelante como el orgullo o la vagancia, tenemos que aceptarlos,
entender que aparecieron porque nos quieren decir algo, están para hacernos
cambiar. No para mal, para bien, siempre para dejarlas atrás. Estas emociones
negativas nos hacen cambiar, no debemos quedarnos en el ‘’no puedo’’, hay que
pasar a un ‘’como’’.
Empezar en el ‘’quiero’’, atravesar el ‘’no puedo’’ y
cambiar a un ‘’como’’.
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